Descubre la colección de vidrieras

PLANTA BAJA
PLANTA PRIMERA
MARQUESINA Y CAPILLA
AIZKOLEGI

MARQUESINA Y CAPILLA

Estado actual de la marquesina después de su restauración
Estado de la marquesina antes de su desinstalación

En el exterior de la capilla, la Glorieta, era como el matrimonio Ciga-Fernández llamaba al agradable rincón que constituía la marquesina decorada con la vidriera modernista más espectacular de las existentes en el Señorío de Bertiz. Este conjunto de la marquesina y la vidriera fue fruto de la reforma de la capilla realizada entre 1907 y 1908.

La marquesina de forja constituye un ejemplo de la arquitectura del hierro y la llevó a cabo el arquitecto donostiarra Luis Elizalde. Sobre ella, se instaló esta vidriera diseñada y construida por el taller de Maumejean Hnos; compuesta por 26 paneles, 13 superiores, de casi dos metros de altura y 13 inferiores, de menor tamaño.

En su recorrido de 6 metros de anchura, se expone una escena con figuras femeninas, colocadas en los extremos, similares a las diseñadas por el artista Alphonse Mucha. Entre ellas el paisaje va cambiando de tonalidad y se introducen elementos propios de la naturaleza en los diferentes momentos del año: los colores de la vegetación, la nieve, los cisnes, la barca en el estanque, etc. La vidriera representa una alegoría de las cuatro estaciones. La escena plasmada se puede relacionar con algunos detalles del jardín donde el matrimonio Ciga-Fernández solía disfrutar y pasear.

Desde el punto de vista técnico, es una vidriera tradicional, emplomada, en la que destaca el uso de la técnica al ácido para modificar el aspecto de algunos vidrios, consiguiendo degradados sutiles en cielos, flores o vestidos.

La vidriera en la década de los 80, presentaba un estado de ruina total. Los paneles inferiores se habían perdido, y los superiores tenían muchas roturas, sobre todo en el tercio inferior. En estos años la vidriera se desmontó y se guardó almacenada en dos cajas durante 30 años. A partir de 2011, se comenzó a trabajar en su recuperación e investigación, finalizando los trabajos de restauración en marzo de 2019 con su recolocación en la marquesina de la capilla; para que la Luz de Bertiz recupere todo su esplendor.

CAPILLA

En la capilla nos encontramos los ejemplos más clásicos. Cuatro vidrieras cierran los vanos de este sencillo edificio y le dan calidez a la luz de Bertizarana.

En la entrada de la capilla, una vidriera nos indica que accedemos a la Basílica de Santa María.

Conforme entramos, la vista nos conduce a la ventana de medio punto en la cabecera, con la representación del alba.

La escena principal, en la que se representa a la Sagrada Familia, se inspira en las grandes obras del Renacimiento, momento en el que los vidrieros se convirtieron en pintores. Está firmada e incluye la fecha de 1908.

En la sacristía se representa en un óculo el anagrama de Cristo o Crismón.

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